El Arte de Fumar Tabacología Universal

El arte de fumar: Tabacología universal

“El arte de fumar: Tabacología universal” es un pequeño y gracioso librito escrito por el misterioso autor Leopoldo García Ramón y publicado en París en el año 1881 por la editorial Librería Española de Garnier Hermanos. Se trata de una auténtica apología apasionada del tabaco y del placer de fumar. El autor, jocosamente se presenta como experto fumador y “Miembro Honorario de la Academia Universal del Humo” y dedica su obra “a los fumadores de las cinco partes del mundo”.

El libro consiste en un breve y ameno tratado sobre el arte de fumar, sobre los diferentes modos de fumar tabaco, los efectos, las buenas maneras, el modo correcto de fumar, útiles del fumador, la higiene del fumador, citas famosas sobre el tabaco… con breves capítulos dedicados a la historia, a la etimología, al cultivo del tabaco, entre otros. Presenta además algunas ilustraciones, incluso un retrato del propio autor, del cual como veremos más adelante se conoce muy poco.

Es un libro muy fácil de leer, divertido, conciso, erudito, y que en lo que respecta a los cigarros puros nos presenta algunos consejos un poco extraños, pero también otros imprescindibles, los cuales se olvidaron durante un tiempo (incluso Zino Davidoff los obvió e ignoró en su libro) pero que en la actualidad son tenidos muy en cuenta por todos los fumadores de cigarros más expertos y rigurosos. Pongamos unos ejemplos:

El cigarro no se debe encender tampoco, como es frecuente hacerlo, aspirando el humo desde luego. El placer trivial que causa a algunos las oscilaciones de la llama del fósforo, es cosa buena para niños, no para fumadores. Encendida la cerilla, debe aplicarse al cigarro y dejarlo prender hasta que el fósforo se consuma. Entonces se puede aspirar, con delicadeza, apretando ligeramente los labios.

Para que ni el gusto ni la higiene queden descontentos, tiremos el cigarro tan luego sintamos el calor del fuego en los labios. Es un buen término medio.

y también podemos encontrar algunos antiquísimos axiomas que hoy pueden generar polémica (por las nuevas y diferentes procedencias de muchas marcas de cigarros), pero con los que los amantes de los habanos estarán muy de acuerdo:

Si no se experimenta una sensación nueva y arrobadora, si no se disfruta más de lo que disfrutamos con un cigarro ordinario de fabricación europea, no es un habano, podéis jurarlo

En fín, y una maravillosa declaración de amor en toda regla a los cigarros:

Un buen cigarro es un poema en un canto que podría firmar el Dante; es un manantial de inspiración; es un consolador del afligido, un fortalecedor del abatido ánimo; es lo que en amor una querida ardiente que ansiamos y tememos, que debe tomarse de vez en cuando, no por costumbre…

o al “fumar”:

Fumo, ergo soy

El libro está repleto de párrafos encantandores sobre el tabaco, desde aquí recomendamos su lectura, que por otro lado es bastante rápida. Este libro ha sido reeditado por varias editoriales, además también se pueden encontrar un gran número de “reimpresiones” digitales hechas a partir del original a precios un poco disparatados. Sin embargo, gracias al servicio de Google Books, tenemos acceso a la edición original digitalizada que puedes leer en tu navegador o descargar completamente gratis.

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Leopoldo García Ramón

Se cree que nació en Sevilla en 1847 (o en 1849 según algunas otras informaciones), y se desconoce la fecha de su muerte. Tras sus estudios se afincó en París y dedicó su vida a la escritura y la traducción. Colaboró con la “Revista Contemporánea” con una reseña quincenal o mensual comentando las novedades de literatura y de ciencias que iban apareciendo en París. Tras su “El Arte de fumar: tabacología universal”, realizó un completo estudio sobre el teatro de Calderón y dirigió las ediciones en francés de diversos autores españoles como Quintana y Alarcón. En 1886 publicó “Dos amores”, obra dedicada a Emilia Pardo Bazán, en 1891 “Los extranjeros en París” y en 1893 “Filosofía de bolsillo, el arte de vivir”.

García Ramón colaboró con varias revistas españolas de su tiempo como “La España Moderna”, “El Correo de Ultramar” o la “Revista Contemporánea” como se mencionó antes. Como traductor su obra fue muy variada. Se le conoce por ser el primer traductor de los cuentos de Hans Christian Andersen al español en 1885 (traducción muy tardía, incluso Andersen durante su viaje a España en 1866 quedó enormemente disgustado por que nadie sabía de él ni de sus cuentos). También tradujo al español “La Acústica o los fenómenos del sonido” de Rodolphe Radau, la “Galería de Historia Natural sacada de las obras completas de Buffon” y diversas obras de autores como Louise Swanton Belloc, Étienne Enault, La Fontaine, Boccaccio, Maupassant, etc. y tradujo al francés una obra de Emilia Pardo Bazán: “Bucolique”.

Más información sobre Leopoldo García Ramón:
Un traductor de Andersen
En torno a la traducción de un relato de Maupassant.


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